CON MUCHA PACIENCIA, SIN PRISAS, CAMBIANDO HÁBITOS SI FUESE NECESARIO

No pretenda curarse sólo con las recomendaciones de este artículo, cada cuerpo tiene su forma de enfermar; y de curarse, lo que a unos va bien a otros no hace nada. Si es riguroso con el régimen, hábitos y tratamiento puede tardar en curarse semanas o meses, pero no años. No obstante su Terapeuta puede reforzar su tratamiento, en función de sus particularidades.

Encuentre un profesional de la salud que tenga una mentalidad abierta y con un método que le resulte convincente, si conoce algunos casos de FM que haya mejorado o curado, tanto mejor. Generalmente lo encontrará en las llamadas medicina natural, alternativa o complementaria, yo les recomiendo un naturópata que trabaje con EAV (electroacupuntura de Voll), y que complemente el tratamiento naturopático y de alimentación con reflexoterapia, biorresonancia, homeopatía u otro no invasivo.

De cualquier forma lo más difícil es la alimentación, por aquí puede empezar mientras encuentra Terapeuta.

 

fibromialgia

 

 

Consejos Alimentación:

  • No tomar cereales, a excepción del arroz y el trigo sarraceno.
  • No tomar leche y sus derivados.
  • No tomar azúcar refinado.
  • Consumo de muchos productos crudos.
  • Utilización exclusiva de aceite de oliva virgen extra (el mejor), o en su defecto otros obtenidos por primera presión en frío.
  • Preferencia siempre que sea posible por los productos biológicos.
  • Si hay que cocer, a menos de 110 ºC. NADA DE FREIR, NI MICROONDAS.
  • Permitido el alcohol con moderación, preferentemente vino tinto, la cerveza no, por contener proteínas de la cebada.
  • Equilibrio entre alimentos ácidos y alcalinos. Si fuera necesario, incorporar bicarbonatos o citratos.
  • Suprimir el tabaco y excitantes.
  • Actividad física suficiente.
  • Evitar al máximo el impacto del estrés.
  • Tomar fermentos lácticos (no danone, ni similares). Intesty + Bac de laboratorio Zeus; Ergyphilus de Nutergia…
  • Tomar suplementos de vitaminas, magnesio y oligoelementos.

 

 

Claves alimentación:

 

Primera clave:

El azúcar refinado o industrial, cuyo efecto es “devastador” en el organismo. Subrayar que no está permitido consumir ningún tipo de azúcar: azúcar integral, edulcorantes artificiales, sacarosa … La gran cantidad de alimentos industrializados que incluyen este ingrediente, hace necesario que tengamos que leer cuidadosamente la etiqueta del producto. Hasta los más insospechados o los que parecen más naturales lo contienen, como por ejemplo la mayonesa, el tomate de “hacer”, los zumos industriales, el pan tostado, las sopas de verduras en sobres, las ensaladas enlatadas… No confiar en ningún producto sin haber leído cuidadosamente la etiqueta de ingredientes. Por fortuna, hoy en día contamos con una extensa variedad de productos, muy sabrosos, por cierto, que no contienen azúcar.

 

Segunda clave:

Conserve su menú habitual cambiando o sustituyendo un alimento por otro cuando sea necesario. Entendemos que su “menú” es el conjunto de platos compuestos por sus gustos o tendencias de necesidad personal.

Ejemplo de sustitución: Si desayuna un café con leche, acompañado de una cuchara de azúcar y unas galletas, puede mantener ese modelo de menú si así lo desea; simplemente, deberá sustituir la leche de vaca por bebida “vegetal” de soja, almendras…l; el café por Malta; la cucharada de azúcar por miel y las galletas de harina blanca con azúcar por unas integrales y sin azúcar.

Podrá seguir disfrutando de sus platos preferidos, sencillamente, sustituya un alimento por otro tal como se indica.

 

Tercera clave:

Una alimentación sana no tiene por qué equivaler a una alimentación desagradable. Procure hacerla sabrosa además de sana; de lo contrario, con toda probabilidad fracasará a las primeras de cambio. Normalmente, aquellos a quienes les gusta cocinar son los que mejor se adaptan a la alimentación natural, pues saben hacer platos apetitosos.

 

Cuarta clave:

No todos pueden realizar un cambio como el que proponemos de la noche a la mañana. Nunca fuerce su organismo a adoptar sistemas que, aun siendo saludables, sobrepasan su capacidad de adaptación. Empiece sustituyendo aquellos alimentos que le sean más fácil dejar, incorporando aquellos que más le gusten. Por el momento, los que no pueda abandonar, trate de disminuirlos progresivamente hasta retirarlos completamente.

 

Quinta clave:

Elija, exclusivamente, los alimentos que más le gusten y que mejor le sienten y no se sienta obligado a comer nada que no le apetezca. Cualquier alimento al que presente intolerancia, por muy natural que sea, es mejor, por el momento, que no lo incorpore a su alimentación. Por ejemplo, una naranja puede “reventar” el digestivo de una persona que, por diversas causas, no pueda digerirla convenientemente. Al principio, muchos entienden que una “alimentación sana” consiste en atiborrarse de verduras, siendo esto, en muchas ocasiones, la causa de fuertes congestiones por gases. Cualquier alimento por natural que fuera, que cause flatulencias, diarreas, estreñimiento, molestias gástricas de cualquier clase, indigestión, inflamación de vientre, ardores etc., no lo consuma por el momento. La identificación de este factor se logrará, exclusivamente, por medio de su observación personal, ya que dependerá de las condiciones individuales que presente su aparato digestivo.

No olvide que la mayor causa de gases y trastornos es la costumbre de tomar lo dulce después de comer, los tiempos de digestión son distintos para fruta y dulces. Tome las frutas preferentemente de un sólo tipo cada vez y media hora antes o una después de comer, o mejor aún entre comidas.

La sandia y otras, tomada sola, ni siquiera cierran el píloro para ser digeridas, pasan directamente al intestino delgado; si la toma inmediatamente después de comer la fermentación y los gases serán enormes.

 

Sexta clave:

En Medicina Natural, damos especial importancia a la buena digestión de los alimentos, pudiendo afirmar que toda enfermedad comienza, de alguna manera, causada por deficientes digestiones. Mastique los alimentos muy despacio, procurando ensalivarlos completamente. Recuerde que su estómago no tiene dientes y que la masticación favorece numerosos procesos dirigidos a una buena digestión. “Mastique los líquidos y beba los sólidos.” Nunca beba en las comidas, sino entre horas, y las frutas nunca las acompañe de alimentos de larga digestión, mejor tomarlas en el desayuno, la merienda o entre horas.

Procure no comer con prisas, estresado, con preocupaciones o disgustado. En tal caso, es mejor esperar unos minutos hasta que la sensación de hambre nos avise de que el cuerpo está preparado. De igual manera, no se duerma ni se tumbe después de comer, si puede salga a dar un paseo relajado de unos minutos haciendo inspiraciones suaves y profundas.

 

Séptima clave:

Desayuno de rey, comida de príncipe y cena de mendigo. Realmente cenamos en exceso y desayunamos escasamente, invirtiendo la tónica energética; es decir que después de cenar si vamos a dormir no necesitamos tanto ese componente calórico que vamos a necesitar por la mañana para emprender actividades que sí lo requieren. Cenar en exceso supone una auténtica intoxicación de nuestro organismo. De manera regular, cuando esto sucede, notaremos el sueño agitado, con pesadillas acompañadas de voces. Producto de ello es el levantarse cansado por la mañana, con los músculos como si hubiéramos estado trabajando toda la noche, dolor lumbar, mal aliento, la boca pastosa e inapetencia.

 

Octava clave:

Dormir en una habitación suficientemente ventilada.

No se acueste inmediatamente después de cenar.

Nunca deben saltarse ninguna comida.

La higiene del sueño es otra de las cosas que puede hacer para acelerar la curación.

 

 

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