La forma en que te sientas o te levantas de una silla, habla de cómo te sientes contigo mismo y como podrás afrontar un trabajo, por lo que será decisivo en una entrevista de trabajo, a la hora de conseguir un nuevo puesto de trabajo.

Según estudios realizados por los investigadores de la Facultad de Negocios Kellogg de la Universidad de Northwestern en Illinois, descubrieron que los alumnos que tenían una postura “expansiva”, es decir los brazos extendidos y una pierna casualmente cruzada, puntuaron más alto en las variables que medían su sentido del poder, pensamiento abstracto y voluntad para tomar medidas que sus iguales con una postura “restringida”, con las manos debajo de los muslos, los hombros caídos y los pies cruzados.

 

 

sentarse correctamente

 

En tres experimentos diferentes, el equipo de investigación demostró que la postura física expansiva, específicamente una posición desinhibida del cuerpo y ocupación del espacio, puede activar el sentido de poder de una persona más que su rol o posición jerárquica, como ser el jefe.

Hay muchas formas con las que podemos incrementar nuestro sentido del poder. La postura es el factor que determina si alguien tomará medidas o no.

Según un estudio publicado en la edición de enero de Psychological Science. La voluntad para actuar y la capacidad de pensar de manera abstracta son criterios establecidos en la investigación para medir el sentido del poder.

Para ver la relación directa se realizaron tres experimentos

En cada experimento participaron entre 57 y 77 individuos que incluían a hombres y mujeres. Los resultados fueron prácticamente similares en ambos sexos.

Previamente a los sujetos del estudio se les asignó de manera aleatoria el papel de empleado o jefe antes de participar en varias actividades. Se les dijo que podrían dar instrucciones, en el caso que desempeñaran la función de jefe, o seguir instrucciones, en el caso de que actuaran como empleado, mientras intentaban resolver un rompecabezas. El impacto del papel frente a la postura se midió luego en una serie de otras actividades.

1º) En un experimento, los sujetos tenían posturas expansivas y restringidas, y luego se les pidió que completaran fragmentos de siete palabras con la primera palabra que les viniera a la mente. Se otorgó puntos solo por las palabras relacionadas con el poder y los que habían desempeñado una posición de poder antes de la prueba obtuvieron puntuaciones más altas.

2º) En el segundo experimento, los participantes tenían que decidir si tomaban o no una carta durante un juego de blackjack y se les pidió que identificaran objetos ocultos parcialmente en imágenes fragmentadas. Tomar una carta puntuaba como tener voluntad para actuar. La identificación de objetos ocultos era una medida de pensamiento abstracto. En ambos casos, los que tenían una postura expansiva obtuvieron una puntuación más alta.

3º) En un tercer experimento, a los participantes se les pidió que recordaran un momento en que tenían el control sobre alguien o un incidente en el que alguien tenía poder sobre ellos. Luego tenían que decidir si tomaban medidas en tres escenarios, incluido abandonar el lugar de un accidente de avión para buscar ayuda o unirse a un movimiento para liberar a alguien encarcelado injustamente. Aunque los recuerdos de poder o subordinación pasados no tuvieron un efecto significativo en la elección de los participantes, los investigadores encontraron que aquellos que tenían una postura expansiva volvían a ser más propensos a tomar medidas que los que tenían una postura restringida.

En este estudio concluyeron que la expansividad del cuerpo parece estar ligada al poder, y por tanto “ejerce un fuerte efecto, sobre el comportamiento”.

Evidentemente no es el único estudio, que se ha llevado a cabo, respecto de estos conceptos, dado el interés que tiene cualquier empresa, de encontrar el empleado “ideal” para un cargo determinado y la gran demanda de profesionales para realizar esta selección de personal.

Así pues el pensamiento, bastante generalizado, de que el poder de una persona está en función del rol que ejerce en una sociedad u organización, o incluso que es una cualidad intrínseca a la condición personal de cada individuo, Resulta bastante incompleto tal vez que la postura corporal genera una mayor capacidad de poder, y un mayor impacto sobre el poder psicológico.

Posteriores estudios han ido más lejos en sus hallazgos con respecto a la influencia de la postura corporal. En la Universidad de Harvard se demostró que las posturas de poder cambian las funciones en el sistema endocrino. Los niveles de testosterona aumentaron tanto en hombres como mujeres, y los niveles de cortisol (la hormona del estrés) disminuyeron después de que los sujetos tuvieron posturas expansivas.

Actualmente se dan clases, para alumnados de élite, sobre poder psicológico, persuasión y formas de influir: siendo una de las bases principales, de esta técnica, la postura corporal.

Así pues, dado que la mayoría no pueden asistir a este tipo de entrenamiento si pueden tener en cuenta, que la postura corporal es, la mayor parte de las veces, determinante a la hora de conseguir aquello que se propone, persuadir al entrevistador de ser la persona idónea para el puesto de trabajo que se pretende, ejercer con autoridad alguna función laboral, de liderazgo, de persuasión…

Por supuesto la postura a adoptar, no puede exceder la medida de lo conveniente, una postura exageradamente expansiva, se convierte en agresiva; tampoco es conveniente para todas las ocasiones mostrarse “poderoso”, cada momento, cada circunstancia requiere de una actitud, hay que buscar el equilibrio y la actitud conveniente; pero teniendo en cuenta que nuestra postura habla de nosotros y trabaja para nosotros.

 

 

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